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¿Ya conoces el Kintsugi?

Noe Del Razo

¿Ya conoces el Kintsugi?

Se llama “Kintsugi” a una técnica tradicional japonesa de restauración de cerámica rota con polvo de oro. Es un verdadero arte, también una filosofía de vida.

Es una técnica muy valorada que convierte piezas dañadas en verdaderas obras artísticas, hermosas y de muy alto valor.

Cuando los japoneses reparan “objetos rotos”, enaltecen la zona dañada rellenando cada una de las grietas con oro. Creen que cuando algo ha sufrido un daño y tiene una historia, se vuelve aún más hermoso. Las piezas que podían haber acabado en la basura renacen aún con mayor beldad.

El resultado es que la cerámica no sólo queda reparada sino que es aún más fuerte que la pieza original, en lugar de tratar de ocultar las grietas, de tirar la pieza a la basura o de sentir un profundo dolor por ellas. Las grietas se acentúan, se celebran ya que ahora se han convertido en la parte más fuerte, es ahora por consecuencia mucho más  bello, simplemente por el hecho de haber estado roto.

¿Por qué no ocurre lo mismo con las personas? Es muy importante reparar, vivenciar, sanar y entender que los sentimientos, los corazones y las almas dañadas se pueden reparar con hilos dorados de amor, resiliencia, responsabilidad, abundancia y volverse así más fuertes todavía.

La mayoría de las personas después de un dolor, se cierran, endurecen su corazón, incluso se predisponen y construyen estigmas, juicios estereotipos de ellos mismos, de otros, del mundo y de la vida misma incluso.

-Me mintieron ¡No puedo confiar!-

-Me fallaron ¡No puedo contar con nadie! Estoy solo en realidad-

-No hay suficientes oportunidades ¡Nunca es suficiente!-

-Me castigaron y pegaron en mi infancia ¡Por eso tengo tanto miedo a fallar!-

Transmutar las heridas es la principal característica de la inteligencia emocional. Cómo en el Kintsugi el destacar las grietas del objeto es aquello que precisamente hace sea lo único.

¿Has valorado en algún momento este punto de vista?

¿Te has detenido a pensar en lo que vas creciendo con lo vivido?

¿Eres consciente de todo lo que haz aprendido en cada esfuerzo de tu vida?

¿Te has dado cuenta de que es único e irrepetible?

¿O todavía no ves el mundo con Hilos dorados de amor?

Si es que sí, ¿Qué haces con esa información? Transmutar

Si es que no, plantéatelo el día de hoy.

Los surcos que deja la rotura requieren ser valorados, pues la vida es tanto la entereza y la integridad como la tragedia y el desánimo. Tanto la alegría como la tristeza nos enseñan a valorar que estamos vivos y aún así podemos contemplar todo aquello que es bello, que si funciona.

Cada historia, cada cicatriz, cada dolor es una experiencia. Es vida experimentándose a sí misma, pero no para romperte, ni para destruirte, más para inspirarte a soldar en amor todo aquello que incluso te has atrevido a creer “te ha lastimado” y sea propio o aprendido. Recuerda que la vida puede ser interpretada y las creencias re-significadas, para consolidar esas experiencias de manera cada vez más virtuosa, más amable y agradable para ti.

Valora la experiencia como algo maravilloso y enriquecedor. Cambia la manera de verla e tal forma que sea no-catastrófica pues EL CAMBIO ES RENOVACIÓN. Es AVENTURA. Y acepta asertivamente todo aquello que es y que por mucho que nos empeñemos no podemos cambiar, aceptarlo, sentirlo, llorarlo, soltarlo y replantearlo ¡Ahí encontrarás la dicha!

Después de todo lo vivido, ese corazón original, ya no existe. En su lugar, hay una nueva pieza que recuerda mucho a la anterior y que está hecha de la misma materia. Más de ti depende elegir qué haces con lo vivido:

¿Qué vas a recordar? ¿Cómo lo recordarás? ¿Con qué emociones te identificarás? ¿Qué creencias o sentencias reafirmarás? ¿Te funcionará o te disminuirá? ¿Perdonarás a los involucrados? ¿Devolviendo sus virtudes o Defendiéndote de sus fallas?

Si hoy reconoces lo que has aprendido de forma resiliente te darás cuenta de que la verdadera diferencia, la verdadera felicidad está en reconocer y aceptar que esta nueva pieza, que ese nuevo CORAZÓN es, también, UNA OBRA DE ARTE, que ha aprendido a iluminar, sanar y amar, cada herida a través de re significar cada experiencia. La inteligencia emocional y la neuro-plasticidad se convierte entonces en una forma de Kintsugi para las personas que han elegido restaurar su corazón.

Con total alegría y honor te saludamos.

Artículo en Co autoría: Mariana Hernández y Noé Del Razo.

3 comentarios

  1. Cristina Orozco Villagómez dice:

    Millones de gracias Noé, mira que no siempre es fácil la revaloración de uno mismo después de tanta maguyada… Abrazos de corazón a corazón

    • noe dice:

      Siempre con mucho gusto Cristina. Exacto, la experiencia de vida en ocasiones crea una predisposición por esas “mayugadas” pero sabemos que la única manera de salir es atravesarlo y del otro lado se ve que hay “pasto más verde” Abrazo recibido y te devuelvo algunos más

    • noe dice:

      Siempre con mucho gusto Cristina. Exacto, la experiencia de vida en ocasiones crea una predisposición por esas “mayugadas” pero sabemos que la única manera de salir es atravesarlo y del otro lado se ve que hay “pasto más verde” Abrazo recibido y te devuelvo algunos más

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